Los binoculares
Canon 10x30 IS II con estabilización de imagen de segunda generación incorporan el sistema IS patentado, adaptado de los sistemas de lentes, para crear esta óptica compacta que compensa el temblor de la mano, haciéndolos ideales para una larga jornada de observación de aves, la naturaleza y eventos deportivos. Utilizando prismas de ángulo variable colocados entre la lente frontal y el prisma principal, cuando los sensores giroscópicos internos, verticales u horizontales, detectan movimiento, dirigen los prismas para compensar y corregir el temblor externo, produciendo vistas y panorámicas más suaves. Un microordenador, equipado con algoritmos patentados, mejora el funcionamiento del IS, reduce los tiempos de arranque y permite un consumo de energía más eficiente.
Además del rendimiento de estabilización de imagen, existen características ópticas que mejoran la calidad general de la imagen. Esto comienza con los multirrecubrimientos antirreflejos Super Spectra de Canon, que reducen la pérdida de luz y mejoran el contraste. Además, emplean una trayectoria óptica de prisma Porro que proporciona una gran profundidad de campo para que los usuarios puedan calcular mejor la distancia entre los objetos, además de una cómoda distancia ocular de 14,5 mm. Un aplanador de campo doble corrige la aberración esférica para obtener imágenes sin distorsiones, especialmente en los bordes, y su ángulo de visión aparente de 60° ofrece una experiencia de observación verdaderamente inmersiva. Los binoculares funcionan con dos pilas AA incluidas y fáciles de conseguir, que les permiten funcionar hasta nueve horas a 25 °C. Diseñados para ser portátiles y fáciles de usar, miden solo 15 cm y pesan poco más de 590 g.